FAUNA DOMÉSTICA

Una familia de murciélagos
anida en mi tejado.
Compartimos techo y noches
de silencio monacal.
Desaparece al amanecer,
a la par que mi paz.

Un gato de angora
asalta mi garaje
y pernocta en mi coche,
calentito.
Desaparece al amanecer,
junto a mis pesadillas.

La salamandra del jardín,
acude desde el rincón del romero
a beber agua cuando riego.
Desaparece al amanecer,
cuando trinan los pájaros,
como una forajida.

Campanas que repican
recordando maitines.
Y unas procesionarias
enhebran oraciones
al despuntar el día,
mientras tiro la jaula deshabitada.

Myriam Rubio