PALÍNDROMOS
el 2 sep En: Narrativa - 8 comentarios
Sator Arepo tenet opera rotas
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Átale, demoníaco Caín, o me delata.
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Eva usaba rímel y le miraba suave.
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La ruta nos aportó otro paso natural.
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Sé verla al revés.
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Nota épica: Nací peatón.
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Miguel, el primero me mata, ya me lo explicarás, jejejé.
Yo también nací peatón, mas nunca reparé en la épica de un hecho tan fortuíto, acaso porque nunca supe verle el envés a las cosas, ni, por más que peatón, asendereé mi vida por ruta alguna más allá que tras los pasos de San Jacobo; ni me contempló Eva alguna, maquillada o no, con mirada ora acre, ora suave, ora perdida. En cuanto a confiar a Caín las bondades del "bondage", muéstrome remiso, porque si Abel estaba desatado y sucumbió a su quijada fratricida, ¿qué sevicias no cabe imaginar que llevara a cabo contra alguien atado y a su entera merced?
Por ende, don Michael, que el abad pretenda volver vegetarianas a las zorras se me antojó siempre loable, pero harto contra natura - no hablemos ya del vicio nefando que se torna proterva zoofilia.
(Sí, soy un pedante. Dios me perdone)
¿La capacidad de ver las cosas al revés no es el don natural de los cultivadores de palíndromos?
Hace unos días que estoy a régimen debido a que empezaba a enfermar por las malas cenas que hacía, y eso que no soy goloso. Así se lo conté a mi amiga Ana:
-Ana, sané: ceno, pero no sólo golosinas; alejelas, Ani, sólo goloso no repone cena sana.
El otro día le dije a la vicepresidenta del Gobierno lo que a continuación va, para animarla a que diera la noticia de que ETA había dejado definitivamente las armas y para recordarle las tres cosas más importantes que tenía que vocear:
-Dadla, Mari Teresa, te agradará decir: Poco "price", dar adarga ETA, se retira maldad.
42.424 Palíndromos Españoles en: http://www.carbajo.net/varios/pal.html
¡Por los clavos de Cristo! ¡Hay un miserable que se dedica a suplantarme! ¡Maldito hideputa, dad la cara y no os escondáis para ofender! (Si era vuestra intención la burla, podíais haber puesto simplemente "Pseudocarolus...", maldito rufián).
¿La prueba? Aunque mi memoria ya no sea lo que era reconozco a mis hijos, y esos no lo son en absoluto (no me gusta que me atribuyan paternidades ajenas). Y el 19 de septiembre, sábado, no estaba siquiera conectado al ordenador.
Ignoro quién sóis, especie de baboso ectoplasma segregador de bilis, mas idos a escupir vuestro veneno a la pocilga en que os solazáis en vuestra inmundicia. Sin acritud.
¡Dios mío, era yo, era yo! ¡No reparé en la fecha, 19 de septiembre del 2006, y no reconocí a mis propios hijos después de haber presumido dello! ¡Oh, Señor, perdóname, y sujeta la pronta ira que me ciega y nubla mi entendimiento en próxima ocasión!