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A porfía, cada uno de nosotros iba descubriendo a su autor. Joyce, Cestov, Bergson, Fernão Mendes Pinto, Dostoievsky, empezaron a hacer tertulia con nosotros en el café. Era un arco iris humano que abarcaba el mundo. Fieles a la grandeza del pasado, nos esforzábamos por darle continuidad y renovación. Subíamos a los precursores en los pedestales de la comprensión y la gloria, orgullosos de ellos y de nosotros. Incluso en las tabernas de la bohemia estudiantil desplegamos el pendón del botín, en un esfuerzo hercúleo por sacudir las raíces de
Es posible que este exceso de búsqueda y concienciación nos apartase humanamente a los unos de los otros. Literatos en el sentido polemizante del término, no nos quedaba mucho tiempo para fijarnos en el semejante que teníamos a nuestro lado. Y a mí me extrañaba no poder encontrar entre aquellos compañeros de inconformismo y de ilusión un amigo al que me diese tanto gusto ver como a Alvarenga. Buenos camaradas casi todos ellos, tenían los defectos de sus propias virtudes. Intelectualizados de la cabeza a los pies, apenas pisaban la realidad. Eran platónicos en el amor, teóricos en el deporte, metafísicos en el trato. La convicción de que eran únicos los distanciaba del vulgo, haciéndoles incapaces de un contacto permanente con las fuerzas ordinarias de la naturaleza.
-Bueno, adiós
-¿A dónde vas?
-A putas…
Cansado de tanta abstracción reaccionaba así.
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Traducción Eloísa Álvarez. La creación del mundo (Alfaguara, 1986).

26 feb 2007 | 11:13 PM
Rosa.
Interesante párrafo.Miguel Torga sorprende con párrafos como este o este..."Empecé a practicar en la cosulta de un otorrino....Iba descubriendo,por otra parte, algunas novedades apasionantes en aquel pequeño territorio médico.El drama amurallado de la sordera,por ejemplo.Hasta ese momento había creído que la ceguera era la máxima clausura humana,lejos de suponer que había otra aún peor:la pérdida de oído.Sólo ahora evaluaba en toda su medida la soledad de un ser humano sin posibilidad de diálogo"
...."Tanto a mi convivencia diaria con la medicina,debía a esas andanzas cinegéticas lo más auténtico de lo que escrbía.El contacto personal con el sufrimiento humano parecía dar cuerpo físico a mi dolorosa conciencia de la grandeza trágica de nuestra condición;la intimdad lúdica con la naturaleza restaurada,a su vez,en la agudeza activa de los sentidos,la seguridad de que hay en la vida una tenacidad intrínseca que contrariando a las desespraciones de la razón,es un permanente acto de fe en la gracia lustral de la esperanza...." Um beijinho.Rosa
2 mar 2007 | 01:37 PM
Carolus Tyrannosaurius Rex
¡Cielos, cuán oportuno texto que no creo escogido al azar...!
2 mar 2007 | 01:38 PM
Carolus Tyrannosaurius Rex
(Y cuán certero)
8 mar 2007 | 09:58 AM
Portorosa
Un texto muy elocuente.
Con respecto al comentario de Rosa, también yo oí hace poco, con sorpresa, decir que la sordera era peor que la ceguera, que la soledad de los sordos era terrible, y que tenía muchas más consecuencias psíquicas que la a primera vista (con perdón) incomparable ceguera.
Un saludo.
10 mar 2007 | 08:17 PM
Manuela González
No quiero convertirme en uno de ellos.Quiero estar en la cercanía de las cosas importantes. Prefiero un paseo por esa vuestra ISLA , un paseo en buena compañía y hablar de temas mundanos. Besos
Manu
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