3.

Sandra hace el vuelo Londres-Palma de Mallorca. Apenas 1 hora en la que el giro de la Tierra se congela. Hojea la revista British Airways News. Reportajes de vinos Ribeiro, Rioja, las últimas arquitecturas high-tech en Berlín, ventas por correo de perlas Majorica. Sobre una foto de una playa del Caribe le cae una lágrima, pero no por culpa de la playa, ni del Caribe, ni de la gravitación que les es propia a las lágrimas. Mira por la ventanilla, lleva los ojos al frente. Ni nubes ni tierra. Constata lo que ya sabía: en los aviones no existe horizonte.

Texto de Nocilla experience. Agustín Fernández Mallo.


El proyecto trilógico Nocilla de Fernández Mallo parece perder fuelle. Y es que Nocilla experience (Alfaguara, 2008), segunda entrega de la trilogía, ya no posee el frescor narrativo de Nocilla dream (Candaya, 2007). Opino, como modesto y ocioso lector, que tal vez debería haberse quedado en un solo libro (si se quiere, más voluminoso) pues la manera de contar las vicisitudes de sus solitarios personajes en el primero era un factor de originalidad, un patrón de escritura indie que quizá no tuviera que exprimir para no perder singularidad. Tal vez el autor tenga bastante material para su proyecto, y para eso, como para la crema de cacao, hay soluciones: preséntese en tarro mayor, pero que sea auténtica nocilla, que unta mejor. Aparte de esta observación, Nocilla experience cuenta historias interesantes, en tanto en cuanto surgen de personajes antagónicos unidos por la misantropía, las obsesiones personales o la poética de la vida solitaria, elegida o no, en un mundo a veces hostil. Cumple pues con el entretenimiento.