(13)

Más allá de tus senos extendidos

no hay nada que no sea tierra de bárbaros.


(23)

Quien un instante fue otro en otro instante

pertenece ya al reino de lo oscuro.


(40)

Hay otro punto cardinal: su ombligo.


(60)

Su vaiven es el alma del centeno.


(117)

No dos, tres sombras hacen los que se aman:

la tercera es la sombra del olvido.


(148)

No cantaba Caronte: era su risa

lo que seguía sonándome en las venas.


(164)

Estar entre sus brazos era ser.

Y he aquí cumplida mi xistencia: estuve.


Textos de Antonio Sánchez Zamarreño, extraídos su libro Fragmentos del romano.