Crímenes perfectos

 

Simplemente estuve en el lugar adecuado

en un momento inoportuno de su vida.

Nos encerramos seis días luminosos

en un hostal sórdido de nombre impronunciable.

Juré que nunca le haría daño,

engolando la voz con ademanes de político.

Y acabó siendo una mentira

(o tal vez lo fuera desde el principio).

 

Romper el corazón de una desconocida

en una ciudad lejana y huir sin dejar rastro,

mail, ni número de teléfono. Tal vez sí es posible

el crimen perfecto.


 

* * *

De Víctor Peña Dacosta, recogido de Trabajos de amor disperso, pequeño poemario editado y promocionado por el Instituto Español ''Juan Ramón Jiménez'' de Casablanca. Conócele un poco más a través de su sitio, donde se presenta (sarcástico) como especialista en perder el tiempo, aunque su juventud no se lo permita. Este poeta y letrista de canciones tiene mucho que decir y contar.